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Mi Isla Bonita del 97

domingo, 3 de mayo de 2015

En el verano de 1997, el mismo mes que murió la Princesa Diana, me había hartado de la isla mediterránea donde había pasado un año de mi vida y ya me había cansado de tantas fiestas locas de verano. Aunque me dolía mucho, sabía que esta era la única oportunidad que me iban a ofrecer para salir de la isla y conocer más de lo que había al otro lado del mar Mediterráneo, la Península. Lo único que me quedaba era despedirme de Matéu y Maribel. Se notaba ya que el frío húmedo de octubre no quedaba muy lejos. Maribel, fiel como siempre, llegó a primera hora a ayudarme a montar todas mis cajas y trastos en mi coche. Siempre me hizo gracia que su madre confiara mucho en mí para cuidar a su única hija de los peligros de salir por la noche de marcha en la Cala. Como yo no bebía alcohol, siempre llevaba a Maribel en mi coche inglés, un coche con el volante por el otro lado, pero a su madre no le importaba esto porque sabía que a su niña siempre la iba cuidar como si fuera a mi propia hermana pequeña. 


Matéu llegó tarde porque se había quedado dormido.  Tenía el pelo rubio, por el sol mallorquín, hecho un desastre. Me miraba con ojos soñolientos. Se disculpó por haber llegado tan tarde.

- Lalita, pareces una gitana que va al mercado con tantas cosas embutidas en tu coche raro. 
- Bueno, esto es todo lo que traje de Inglaterra y lo que he acumulado de mi vida aquí.
- ¿Quién conduce, Lalita, tú o tu peluche?

Como no había otro sitio en el coche dónde meter a Xisquito, el dinosaurio de peluche que me regalaron, lo logramos poner sobre todas las cajas que iban en el asiento del copiloto.

Ya era hora de dejar mi vida allí en este pueblo tan pequeñito. La isla donde había dejado atrás mi pasado y comenzado una vida completamente nueva. Fue mucho el cariño que le cogí a mi nueva vida; una vida donde había vivido soledades, tristezas, la muerte de una relación sentimental y el nacimiento de nuevas amistades, aventuras, sueños y, sobre todo, que me había enamorado de un chico de la isla. Faltaba poco para marcharme y pensé que eran tantas las cosas que no había dicho o vivido todavía con mi mejor amiga y el hombre al que había llegado a querer tanto. Nos despedimos con dos besos. Los besos con Matéu duraron un poco más que lo normal. No creo que Maribel se percatara, quizá por las incesantes lágrimas que en ese momento brotaban de sus ojos y que luego bañaban sus jóvenes mejillas.

Ahora me iba para siempre. Veía por el espejo retrovisor del coche cómo las figuras de Maribel y Matéu se hacían paulatinamente más pequeñas. De repente, mi corazón se partió en mil pedazos. No sé lo que me esperaba en el verdor del norte de España, donde hacía frío y llovía incesantemente. Pero lo que sí sabía claramente era que aquí, en esta isla a la que odié tanto al principio por la soledad que sentí cuando llegué hace un año, estaba atrapado mi corazón y ya no me quería ir nunca… nunca.

SABERA AHSAN

Cotton Candy Hospital

domingo, 15 de febrero de 2015


                                   Sabera Ahsan

Your scent still lingers along this sterile corridor,
Alive and warm sweeping me up in your cotton candy arms.
Letting me believe that in this hour of dire need I am yours, all yours.
We play at husband and wife like two toddlers oblivious to the world and those around us.
This sofa is ours this moment belongs to us there is no other world outside this moment.
No her, no him, no them, just you and I.
As I infuse my limp body into your warm chest, my now skinny bare legs entwined in yours.
Your arms envelop me like the sweetest nectar.
As if I have a whole life time ahead of me with you
As if this were my last dying moment on this earth.
I whisper your name to my ever faint heart and soul wishing praying you are still here when I awake,

If I awake

Hosptial de Algodón de Azúcar

Haciéndome creer que en esta hora de extrema necesidad soy tuya, toda tuya.
Jugamos a maridos y mujeres como dos niños ajenos del mundo y de la gente  alrededor.
Este sofá es nuestro. Este momento nos pertenece. No hay otro mundo fuera de este momento.
Ni ella, ni el, ni ellos. Solo tú y yo.
Dejando reposar my cuerpo flácido en tu pecho cálido, mis ahora raquíticas piernas desnudas se entrelazan con las tuyas.
Tus brazos me envuelven como el néctar más dulce.
Como si tuviera toda una vida por delante, contigo.
Como si este fuese mi último suspiro de vida en esta tierra.
Susurro tu nombre a mí, por siempre rendido corazón y alma, deseando, rogando que estés aquí cuando despierte,

...si es que lo hago.

The last poem

domingo, 29 de junio de 2014



SABERA AHSAN 

Your lips, your smile
an apple cinnamon infused room of smoke
I melt the tips of my fingers across your crooked grin
Your lips feel cotton soft
I inhale the fruit from your breath 
You break my spirit with your honey almond eyes
I see centuries of pain and war within the deep chasms of your soul
Your image fades as the smoke diffuses into the summers night
I can no longer see you...

Londres eres tú

domingo, 22 de junio de 2014

SABERA AHSAN
Cada paso que tomo, el aire que suspiro eres tú.
En las brisas de otoño y las lluvias de verano, estás tú.
En el olor del café y en el bizcocho tan dulce, estabas tú.
El bus que da vueltas del rio al centro, eres tú.
En lo alto de la colina me cogiste en brazos
como el sueño que esperé durante toda una vida, fuiste tú.
Desde aquí veo Londres en toda su gloria,
las luces que cuentan mil años de historia
y al llegar la noche te veo más lejos… ya no estás tú.
Pero todos mis recuerdos de este gran sitio, los dulces y amargos,
Londres, por siempre serás tú.


Sabera Ahsan



"Al otro lado del mar"

viernes, 14 de marzo de 2014

SABERA AHSAN 

In 2001 I decided to leave Spain after 5 years and head back to England, but buried within me lay a unwavering hope that had led me there in the first place.  A hope that took me from a northern English town to a sleepy hilltop Balearic village, and then to mainland Spain and finally back to the shores of England again.
       
        In September 2001 I found myself in the sleepy Victorian seaside town of Eastbourne.  There was no going back to the north of England and its frozen enclosed suburban towns. The thought made me choke. Once a newly married bride fresh out of university but now slightly older and wiser with a failed marriage behind me.  With hope that in the Iberian Peninsula lay all the dreams of new love and a thousand possibilities of passion. Cafe con leche in el Cafe Milano o el Cafe Paris where my heart beat uncontrollably at the possibility of a new “encuentro” and the kisses and caresses that came with that first shy look and a few awkward words .
       
       Unaware of the adventures across the plains of La Mancha that awaited me, the black mountains and frozen rivers of Asturias and desert lands of Levante, where every journey led you to the same place – the sea. How could anyone with a soul ever forget the unstoppable sand dunes of la Costa de la Luz, where the beaches never end and the sun never ceases to glisten its mercurial charm and where Spain finally comes to its majestic conclusion and emerges as a strange exotic dark continent?  Daring to peek into my rear view mirror I recall the raging Atlantic waters and the magical winding mountain roads of Santander where both the wild silver sea and the sky had become one and the same. It was this journey that brought me and my little gold Toyota car to the first shores of Spain in the autumn of 1996.
   
       One September morning in 1997 as the last of the summer sun had already started to fade and village fiestas along the Mediterranean coast line had long past, on a huge cine screen from a Balearic ferry service I crossed the unforgiving Mediterranean, Valencia bound from the port of Palma de Mallorca. Witnessing the carriage of Lady Diana’s body across London brought about a strange melancholic ache in my soul, of life long forgotten. England was in mourning and my heart was still broken, dreams and flashback of my Mallorcan village boy that I had left behind invades my very core. So many words unsaid and kisses that never came to pass.

        Even though I had left Spain a long time ago I never forgot that feeling of when Europe stopped and a new world began and it always filled me with both fear and an uncontrollable excitement, the thousand paths your life can take when you step into the abyss of the unknown. Leaving England a life time ago, a woman child who had made a mistake and taken the wrong path and tried to rectify that path had meant abandoning all that I knew, stuffing everything into my gold Toyota Corolla and beginning my search for new love and sense of belonging again as an adult woman in the Mediterranean country I loved so much.

       After leaving the paved streets and winding rivers of Asturias after two years and a relationship that was now just causing me pain, I let the last of the summer breeze carry my heart to Alicante and allowed it to land one September morning in a school. As I chatted away in my newly polished Spanish a tall skinny man saw my flowing black Brazilian hair and decided that amongst a crowd of excited but reticent new teachers I was the one.  After two years together and eventually following him back to England, to those quiet shores of Eastbourne, I now struggle to even remember any detail of the year we spent together. Finally he left me for a far away world in the east, he too full of hope and dreams of a new love that would fill him with joy and excitement – the kind of love you feel when you are 21 again. His parting words as he left me were: “That was the river. This is the sea”.

        So I found myself teaching a 1960’s prefab hut where the old worn carpet smelt of urine, and became lost and bewildered as to how I had ended up back in England, in the town where people come to retire and die.  Survival meant casting my mind back to the warm, bright, white washed Mediterranean school, the bright red uniforms the call of Miss Asana at every corner and pillar in the school court yard. Long sunset walks along the sandy beach, the constant buzz of evening revellers and new food franchises at every corner as the sun set while Balerares just beckoned beyond the shore’s horizon.

       Every cold desolate morning I woke up in the new exile known as the “quinto pino” of England’s south coast. I would stand on the beach look over the English Channel and reflect on the last five amazing years in beloved Spain, the land that always and continues to bring to me the hope of love, passion and adventure. The longing to cross over the sea to France and then Europe but I couldn’t, I no longer had the strength in me to do it alone. Then it struck me why Eastbourne of all places in England? Remembering how the years had passed standing on the edge of Spain, the very end of Europe and looking on toward the beginning of a new continent - Africa. So the south coast, the very outer limits of England and beyond its shores, lay France and then Spain the rest of Europe.  After heart break after heart break, all the love that had been lived and the trail of broken hearts left behind.  Still waiting, patiently at the very edge of where England ends and Europe begins and hoping and praying that one day he would come and take me once again to “al otro lado del mar”.

"Just one day"

lunes, 3 de marzo de 2014

SABERA AHSAN

You promised you'd love me for life and eternity,
But did you know, love is just one day.
I know you suffer for me, dream of me, even cried for me,
But love is still, just one day.You chased me, pined for me, you even cradled me,
I told you, love is just one day.You carried me, prayed for me and now even mourn over me,
But love can only ever be, just one day.
I loved you, believed in you, lived for you, I even died for you,
But promise me, your love was only ever, for just one day.


"A Victoria window pane"

domingo, 23 de febrero de 2014

SABERA AHSAN

I cling on to the freezing yellow rails stumbling at every bump and turn only to stare out of a dirty winters pane in hope and fear that among a crowd of faceless commuters I may see a glimpse of that floppy black hair I gently caressed on my aching lap and the impenetrable face of a man now so distant that broke my heart a thousand times.

"Una ventana de Victoria"

Me aferro a las congeladas barras amarillas, dando traspiés en cada bache y giro, solo por mirar hacia afuera, a través de la luna, sucia por las inclemencias invernales, esperando y temiendo que entre la multitud de viajeros sin rostro, pueda ver un cachito de ese pelo negro lacio que tantas veces había acariciado en mi dolorido regazo y de esa la impertérrita cara de un hombre que, ahora tan distante, había roto mi corazón mil veces.

"La chica pelícano"

jueves, 13 de febrero de 2014

SABERA AHSAN

Sabrina tenía 15 años, era una chica pequeña con el pelo negro y rizado. Se tiñó el flequillo de color rubio con una lejía especial para mujeres asiáticas peludas. La utilizaban para ocultar sus bigotes oscuros y el pelo facial. Sabrina quería parecer más europea.
Un día, un chico del cole que había visitado recientemente Italia le dijo que parecía a una chica italiana. Sabrina estaba eufórica, esto significaba que estaba empezando a desarrollarse como mujer y a tener un aspecto diferente.  Finalmente, pudo dejar atrás los días en que los chicos sólo la veían como una huesuda bengalí luchadora que no encajaba, solamente apta para una sola cosa, burlarse y luchar contra ella. Como si una niña de 12 años de herencia bengalí no tuviera sentimientos, ni alma, ni sintiera dolor alguno. Ella anhelaba el amor y ser adorada, como cualquier otra chica inglesa. Sabía que cualquier cosa podría pasar  a partir de ahora, porque estaba al borde de algo nuevo; su madurez como mujer y la nueva feminidad significaban que su cuerpo iba a cambiar, su figura se llenaba de voluptuosas y preciosas redondeces, las mejillas se volvían más rollizas y rosadas, con los ojos brillantes y su pelo encontraba de repente una vida propia que antes no poseía. De hecho, frente a ese pelo lacio y escuálido, su nuevo cabello se mostraba lleno de cuerpo y rebosaba rizos, pero una cosa le falló, era todavía muy pequeña de estatura.
Un chaval de 18 años de edad del colegio llamado Jonathan la había visto desde lejos mientras esperaba en la cola del comedor. "Mira a esa chica de primero, va a ser una verdadera tía buena cuando llegue a cuarto." "Tonto”, respondió su amigo, “que ya está en cuarto”. Cuando Sabrina escucho a través de la red de chismes del que Jonathan la amaba, su corazón cantó y bailó. Era la primera vez que alguien siquiera la había mirado románticamente y éste no era un chico cualquiera, era uno de los populares. Cada chica se imaginaba a sí misma con Jonathan Walker. Pero él había amado a una chica llamada Erin desde que tenía 12 años y fueron novios hasta sus 17, cuando ella lo abandonó por su mejor amigo Peter. Se rumoreaba que  Jonathan nunca superó lo de Erin y que se había hecho famoso por haber tenido amoríos con muchas chicas sólo para ocultar su dolor. Ahora había visto algo de la joven Erin en los ojos de Sabrina y quería salir con ella.
Sabrina quería ser amada por Jonathan también y la única manera de conseguirlo era ir al pub con los demás los viernes, pero a ella, como bengalí y musulmana, no le estaba permitido ir y, por tanto, como siempre, se quedó en casa con su familia, a pesar de que ya pasaba la mayor parte del tiempo haciendo los deberes, soñando o viendo "Top of the Pops" o "Vecinos" en su televisor en blanco y negro en una habitación empapelada con rayas multicolores. A veces, su amiga Salma Khan, una niña paquistaní, venía a casa y ambas conversaban sobre lo difícil que era la vida del cole y lo mucho que soñaban las dos con el gran universo allá afuera que sería mucho más tolerante y cosmopolita que el mundo escolar. Salma Khan era una niña musulmana tradicional y conformista que llevaba unos largos pantalones verdes y estrechos con una trenza larga y negra para ocultar su pelo desenmarañado. Los pantalones hacían muy poco para ocultar sus crecientes caderas o el amor platónico pero apasionado que sentía por el señor Jones, el profesor de geografía. Pero Salma condenaba con firmeza el progresivo acortamiento de la minifalda de Sabrina. También reprobaba violentamente la idea del pub y advirtió a Sabrina de la ira de sus padres si se enteraban del plan, pero, después de una hora de suplicarle, prometió desde el dormitorio a rayas que iba guardar su secreto mientras Sabrina se preparaba para su primera verdadera cita con Jonathan en el Pelican Pub. Sabrina meticulosamente se alistaba para la noche. Llevaba vaqueros, una camisa roja ajustada y un chaleco. El Pelican Pub quedaba a dos kilómetros de distancia por lo que el único medio de transporte para Sabrina era una vieja bicicleta con flores rosas y un timbre en forma de cúpula. La bicicleta llevaba una cesta blanca en la parte trasera. Sabrina remató su look con pintalabios rojo, dos golpes de colorete en sus mejillas y líneas de Kohl cuidadosamente marcadas de negro bajo sus ojos. Ahora sí que parecía una mujer.
Salma se despidió de Sabrina mientras vigilaba a los padres de su amiga y Sabrina se tambaleaba en su bicicleta rosa durante aquella noche tan fría. La carretera estaba llena de tráfico y Sabrina jadeaba pesadamente mientras pedaleaba en su bici a toda velocidad - destino el Pelican Pub. Estaba nerviosa, preocupada porque ella nunca había estado en un pub antes y le faltaban tres años para entrar de forma legal, pero, a pesar de que sus piernas eran algo flacas, estaba armada con su nueva y completa figura, su flequillo teñido rubio con lejía de bigote y su voluptuoso pelo rizado. Ahora era el momento para hacer frente al mundo de los adultos, donde todas las chicas del cole encontraban el amor. Por encima de todo ahora ella parecía una italiana.
Cuando se acercó a la enorme y amenazante puerta del pub, sintió que sus ojos lloraban de frío y el Kohl corría por su rostro. Cuando se acercó a la entrada un enorme hombre calvo la miró de manera extraña. “¿La puedo ayudar señorita?" Sabrina apenas podía ver a Jonathan en el interior del pub, avasallado por una desaliñada chica alta y rubia. La rubia se colgó de su cuello mientras sorbía su cerveza pero él parecía inquieto y miraba a su alrededor como si estuviera buscando alguien. "No puedes entrar en este pub esta noche, eres demasiado joven", exclamó el portero a una mortificada y avergonzada Sabrina. "Pero tengo 18 años", insistió. "¿Entonces dónde está tu DNI?" "No lo tengo" los ojos de Sabrina comenzaron lagrimar con más violencia y  justo en ese momento los ojos de Jonathan encontraron los suyos. Sintiendo la humillación que sufría, el chico se acercó a la desaliñada rubia y se escapó a otra parte del pub. En ese momento,  Sabrina sintió el dolor en su corazón, estaba a punto de explotar e incluso sentía que la tierra se la iba tragar entera, no podía más ocultar la vergüenza que sentía. De repente, se asustó por el sonido de la voz grave y fuerte de un hombre.
"¿Qué carajo estás haciendo en el pub?" Horrorizada al darse cuenta lentamente de a quién pertenecía esa voz, poco a poco se dio la vuelta y vio a su padre mirándola desde su Toyota plateado, donde su madre, Salma y los padres de Salma estaban sentados mirándola con desaprobación. MÓNTATE  EN LA BICI Y VETE A CASA!, bramó su padre con la voz más aterrorizante que había oído en su vida. Los faros intermitentes del Toyota Corolla se movían lentamente y producían una luz brillante que mordía rueda trasera de la bici de Sabrina, iluminando todo su dolor y humillación, pero Sabrina seguía pedaleando la bicicleta frenéticamente camino a casa por la gran carretera de la vergüenza. Los coches a toda velocidad la pasaban silbando a toda velocidad, gritando obscenidades racistas mientras Sabrina se limpiaba las lágrimas mezcladas con kohl negro que corrían por su rostro. Llevaba un dolor helador en el pecho. Fue el viaje a casa más largo de su vida.

"The Kiss"

jueves, 6 de febrero de 2014

SABERA AHSAN

A promise, hope, the door way to love,
An eternity of embraces, butterflies in my stomach
My heart sings, my heart aches, my heart breaks,
You hold me, up against your body,
My spirit melts at your touch, I am yours all yours,
You penetrate my soul with your words,
I wait a thousand life times for your gentle lips to find mine,
The kiss, a promise, hope, the doorway to love,
You never kissed me.

Crítica de cine: "12 años de esclavitud"

miércoles, 5 de febrero de 2014


TÍTULO ORIGINAL: 12 Years a Slave
DIRECTOR: Steve McQueen
GUIONISTAS: John Ridley, Solomon Northup
REPARTO: Chiwetel Ejiofor, Michael K. Williams, Michael Fassbender, Brad Pitt.


SABERA AHSAN

Películas como “12 años un esclavo” me recuerdan del odio y la crueldad que una persona es capaz de infligir a otro ser humano. Como película es magnífica a nivel de cinematografía y con una actuación impecable que representa la verdadera lucha en la vida de un hombre que pasa de la libertad a la esclavitud  y a la libertad de nuevo.
La película representa el juramento que se hace Solomon a sí mismo de vivir y no sólo sobrevivir a pesar de la brutalidad del mundo en que vive; a pesar del juramento, se ve obligado a elegir la supervivencia porque escoger la vida ya no es una posibilidad. Sigue siendo nuestro héroe, luchando cuando puede por los más débiles y desesperados que él. Es también el intelectual a quien se le ha negado lápiz y papel y su derecho a expresar su opinión y conocimiento, a pesar de su superioridad intelectual. Los que tienen el poder todavía le humillan y lo envilecen una y otra vez hasta que no queda nada más que una sombra de un hombre, negándosele incluso su derecho a un pasado.

Aunque esta película es sobre la esperanza de recuperar la libertad y una vida que era, falta la esperanza, a diferencia de los de la serie "Raíces ", basada en la verdadera historia de la familia de Alex Haley. El mensaje de “Raíces” estaba claro: pelea con todos los huesos de su cuerpo, todas las facultades de su mente y, si no puede hacer una diferencia en su vida, se sacrifica por la próxima generación.
Solomon se ve obligado a cumplir y sobrevivir y, sin embargo, cuando la oportunidad, cuidadosamente evaluada, por fin llega, Solomon toma el riesgo pero fracasa. Pero cuando el destino le ofrece otra oportunidad de justicia en forma angelical, ejecutada por Brad Pitt, sigue adelante, aunque todavía trepidando de miedo, y  la esperanza  vuelve a su vida.
Esta no es una película como  “Gladiador” en donde las habilidades militares pueden superar incluso al más grande de los opresores, como es la esclavitud, donde el valor de un hombre solo se pesa en términos de lo que puede producir. El valor intelectual de Solomon tan solo lo expondrá a más dolor y humillación. Sin embargo, esto es lo que ha venido contando en la verdadera vida de un hombre y todo lo que tuvo que soportar y sufrir, por lo que ¿quién soy yo para desafiar el mensaje de la historia? La última esperanza pienso que no se representa en la película, sino más bien en la vida que llevó después de su emancipación, la lucha por los demás y contra la esclavitud. Y quizás el hecho más conmovedor es que él escribió sobre sus experiencias de estos 12 años, lo que nos ha permitido recordar la brutalidad y la inmoralidad de la esclavitud, no sólo hace tantos siglos, sino también la esclavitud en nuestra propia vida.
Finalmente las leyes, la sociedad, la supervivencia, la codicia y la historia han permitido que las sociedades tengan este comportamiento hacia otros seres humanos para humillar, degradar y negar a alguien su humanidad. ¿Puedo, con la mano en el corazón, jurar que durante mi vida me he comportado impecablemente hacia todos los seres humanos que he conocido? ¿No, no puedo? ¿He dado la espalda, de vez en cuando, en la humillación y el sufrimiento a los demás? Sí, tal vez lo he hecho.

"El cementerio de mi padre"

jueves, 30 de enero de 2014

SABERA AHSAN 

Hoy fuimos al cementerio donde yacen los restos de mi padre. Eran las siete y ya estaba oscuro y no había nadie menos Sara, mi madre y yo. Y no se veía nada salvo alguna que otra luz procedente de los coches que pasaban por una calle bastante alejada. El cementerio de los cristianos, al lado, estaba completamente oscuro, verde y gris, totalmente muerto y silencioso, ni un sonido, ni movimiento venia de allí. En cambio, el de los musulmanes estaba locamente vivo, con el viento del temporal y mil sonidos que se oían procedentes de los dulces timbres de carillones o molinos de viento de papel y de cada tumba de mármol, cubiertas en flores de todo tipo que brillaban bajo la enorme luna de navidad.  Allí estábamos las tres, rezando al lado de la tumba de mi padre, "AKM AHSAN-ULLAH, marido, padre, amigo de todos", abrazadas por tanto ruido y vida de los muertos musulmanes, inquietas por el temporal que azotaba Manchester. Cuando acabamos la oración por los muertos, nos dirigimos hacia la puerta del cementerio sorteando las tumbas, la salida no quedaba muy lejos. Sara andaba primero, yo última para proteger a mi madre, que permanecía entre las dos hijas.  De repente, el sari del mi madre comenzó a volar al viento como si tuviera vida propia, como si fuera un fantasma de pura seda. Un arbusto espinoso de una de las tumbas enganchó el vestido de mi madre mientras que, por más que ella más intentaba desenredarlo, más el arbusto se asía a él, no quería dejarla escapar del cementerio. Con ansiedad, saqué la linterna de mi móvil para ver mejor lo que había atrapado a mi madre pero y, como llevaba guantes negros de piel, decidí agarrar con fuerza al sari de mi madre y lo arranqué de un tirón del brazo espinoso que la tenía atrapada. Al final, se liberó de su apresador.... no miramos atrás pero se seguía oyendo el dulce timbre de las decenas de carillones de viento desde la calle cuando, al final, subimos al coche. 

"I Will Always Love You" (Siempre te amaré)

sábado, 18 de enero de 2014

SABERA AHSAN

Even when I was four or five I had a vague image of you, a hazy idea what it would be to look after and love you.  I grew up from being a crazy little girl fighting the cruel world around me, a world that said I would never be a good person, nor that I would ever find true love, a life that would never amount to anything. So I fought so hard for you.

That scrawny girl eventually emerged in to a skinny, slight, self conscious woman, still ready to embrace the world of love and passion because I knew when you came to me; you would come to me from pure love.  One day on my 20th birthday in a dark, crazy disco I saw a tall, blond man dressed in a white fisherman jumper smile at me, whisper into my ear and then laugh at me as he walked away.  After Three months the man in the fisherman jumper kissed me gently on the forehead one night in the cold West Midland snow, on a Christmas evening and my life and future were now set in stone.

We hitched to Paris dressed in baggy jeans and red noses and under a famous stone arch he told me he loved me and I accepted that love. One summer we found ourselves continents apart and my heart fell to pieces so much that I could no longer breathe, I felt that death was chasing me everywhere and so when I saw him again I embraced life with all my body and soul and while I wasn't expecting you so soon, you came suddenly into my life.  I wanted you so much, as scared as I was, and as much as my body rejected you, I fought my body day after day until I became so weak and tiny my body couldn't sustain you anymore and so I had to let you go. After you left my body I ate a plate of chips because I hadn't eaten for 2 months. I was 21 years old plus one month, 4 days and 32 kilos. 

Every day for 10 years I dreamt of you and mourned your untimely departure but I dreamed every day you would come back to me soon - any day soon. When that man I loved finally broke my heart I crossed the seas to find you again but hope after hope was followed heart break after heart break and then a very dark period followed. It was a time of my life my mind that body began to fail me - I just didn't see it coming. I still fought for you but there was just no light ahead of me, no hope and then finally my body ran out of time, my mind out of sanity and my heart out of love.

I promise you I did everything to find you again and bring you back to life, back in to my life. Now I know I have to leave you finally and let go of you, as much as it breaks my heart and tears my soul into a thousand pieces. Whoever you were, whoever you are and whoever you were meant to be I am sorry I let you down. I am sorry my body wasn't strong enough to carry you or care for you. In my mind’s eye I will live that beautiful, sometimes difficult life I dreamt of having with you and while it was my decision to wait for you and not bring you into my life when I had the chance so many life times ago, I never ever forgot you and I will always and forever love you.

"Siempre te amaré" 

Incluso cuando tenía cuatro o cinco años creo que tuve una vaga imagen de ti, una idea borrosa de lo que sería cuidar y amarte. Era una niña loca que luchaba contra el mundo cruel que me rodeaba, un mundo que me dijo que nunca iba a ser una buena persona, un mundo que me dijo que nunca iba a encontrar quien me amaría, un mundo que me dijo que nunca llegaría a nada. Así que luché y luché vehementemente contra todos los obstáculos por ti.

Esa chica escuálida finalmente emergió como una mujer delgada, ligera y tímida, pero aún dispuesta a abrazar el mundo con todo el  amor y la pasión que llevaba dentro de mi alma, porque sabía que cuando llegaras a mí, llegarías con el amor más puro.

Un día, justo el de mi 20 cumpleaños, en una discoteca loca y oscura, vi a un hombre alto y rubio vestido con un jersey blanco de pescador;  me sonrío, habló conmigo y luego se río de mí. Después de tres meses, en una fría y nevada noche navideña, en las West Midlands, el hombre del jersey de pescador me besó suavemente en la frente  y mi vida y mi futuro estaban ya escritos en piedra. Nos escapamos a París haciendo auto stop por el camino, los dos vestidos con pantalones anchos y narices rojas de payaso y bajo un famoso arco de piedra me dijo que me amaba y yo acepté ese amor.

 Un verano en que nos encontrábamos en distintos continentes mi corazón se cayó a pedazos, tanto, que ya no podía ni respirar, sentía que la muerte me perseguía por todas partes. Así, cuando lo volví a ver, me aferré a la vida en cuerpo y alma. Yo no te esperaba tan pronto y, de repente, llegaste a mi vida. Te deseaba tanto y, sin embargo,  asustada como estaba, mi cuerpo te rechazó.  Luché contra mi cuerpo día tras día, hasta que llegué a estar tan débil y delgada que no pude sostenerte más y que tuve que dejarte ir. Después de que salieras de mí me comí todo un plato de patatas fritas. Llevaba dos meses sin hacerlo. Tenía yo veintiún años, un mes y cuatro días y pesaba tan sólo treinta y dos kilos.

Cada día, durante diez años, he soñado contigo y lamentado tu prematura partida, pero he soñado que pronto vendrías de nuevo a mí, cualquier día, pronto. Cuando ese hombre, al que amaba, finalmente rompió mi corazón crucé los mares para encontrarte de nuevo, pero esperanza tras esperanza iban desvaneciéndose y, con cada esperanza desvanecida, se iba desvencijando cada vez más mi corazón. Luego, vino un período muy oscuro. Fue una época de mi vida en que mi mente y cuerpo empezaron a fallar, no lo vi venir. Todavía peleé por ti, pero simplemente no había luz por delante, no había esperanza y, finalmente, mi cuerpo se quedó sin tiempo, mi mente perdió la cordura y mi corazón el amor.


Te juro que hice todo para posible para encontrarte de nuevo y traerte de vuelta a la vida, de vuelta a mi vida. Ahora sé que tengo que dejarte, por fin. Cómo me rompe el corazón y desgarra mi alma en mil pedazos. No importa lo que yo hubiera querido que fueras, eres, ni hubieras sido. Perdóname por haberte abandonado, siento que mi cuerpo no era lo suficientemente fuerte como para llevarte o cuidarte. En el fondo de mi corazón voy a vivir esa hermosa y a veces difícil vida que soñaba contigo y, aunque fue mi decisión esperarte tanto y no traerte a mi vida cuando tuve miles de oportunidades, jamás te olvidaré y yo siempre y para siempre te amaré.

"El Fantasma de mi madre"

SABERA AHSAN

Mi madre nos había convencido de que los fantasmas existían; en Bangladesh al menos. En el campo todo es más crudo y cercano a la naturaleza. Puedes sentir a los espíritus merodeando al filo del agua. Cuando mi madre fue a vivir al pueblo de mi padre, se dio cuenta de que no podía disfrutar de las mismas libertades que había experimentado en la casa de sus padres. El lago principal, hacia el frontal de su casa, era usado por los hombres del pueblo. El lago designado para las mujeres estaba hacia la parte de atrás de la casa y rodeado por sauces y otras especies vegetales tupidas. De noche, cuando no había nadie alrededor, las mujeres jóvenes del pueblo disfrutaban colándose en el lago de los hombres para bañarse. El lago era más grande, más abierto y por lo general más agradable para el baño. No muy lejos del lago estaba la mezquita local construida por mi bisabuelo para la gente del pueblo.

Mientras mi madre y su cuñada se bañaban en el lago, una noche, vieron a lo lejos una silueta en movimiento. Se escondieron detrás de unos sauces tapándose con sus enaguas. Las dos mujeres se encontraron embobadas por esa increíble, alta y resplandeciente figura que caminaba hacia la puerta de la mezquita. Levantaron el quinqué de la lámpara de aceite en un intento de reconocer al visitante nocturno de la mezquita, pero para su sorpresa, en el momento en que el hombre se aproximaba a la puerta, no la abrió; tampoco caminó como la haría una persona normal. En vez de eso, se deslizó bajo la puerta como una escurridiza hoja de luz. Las dos mujeres se quedaron de piedra ante lo que había visto. Como sus corazones estaban congelados por el miedo, apagaron la llama de la lámpara de aceite la luz seguía brillando de esta figura sobrenatural.


Empezaron a rezar frenéticamente. Al día siguiente contaron a todos, en casa, lo que habían visto. Se decía que pudiera haber sido un Jinn, que es un tipo de entidad que no es ni humano ni ángel. Existe en algún punto entre esos dos mundos. Deambulan por la tierra y el más allá con forma semi humana. A algunos se los considera buenos y a otros diabólicos. Cuando mi madre nos contó esta historia, mis hermanas y yo nos sentimos tan petrificadas que dormimos apretujadas en la misma cama por varios días. Aun así, de todas las historias, esta era nuestra favorita; de una manera u otra nos aterrorizaba a un nivel muy profundo. Pero siempre queríamos nuestra dosis, una y otra vez.

"The Scholarship" (La Beca) relato de Sabera Ahsan

SABERA AHSAN


This story is a fictional version of a true account my father told me about his time as a young struggling father and husband in Dhaka, Bangladesh in the early 1960s. The story really upset me and made me cry when I first heard it. I was between jobs and about five employers had told me at 34 years old and as an ex primary school teacher, I was too old to change careers.  The story made me realise how lucky I was to be suffering only a minor blip in my career. I took the basic story line of my father's experience and made it even more desperate and melancholy. However the parts about my sister being wrapped in newspaper, my mother's anaemia and my father falling into the rain water are all true accounts.  In real life my father wasn't a journalist he was a biochemist and won a scholarship to work in New Zealand. He actually ended up in Manchester UK and studied pharmacy at the local Uni. He paid his fees by working in a restaurant during a time when weekly rents were just £1. He went on to be a dad to four very independent arty daughters. He was a very successful pharmacist in Warrington and was really respected and loved by all his staff and customers. My unborn sister did survive my mother's bout of anaemia and went on to be a Spanish/French teacher but now works as college lecturer in EAL.  The story is narrated by his surviving daughter - me, who is supposed to be an English Literature teacher in the story. I am in fact in the real world an ex primary school teacher and now work in policing and crime reduction. My father died in 2010 and is now buried in his beloved Manchester.  

Sometimes I think of my father’s life and I wonder whether he really ever got a break. My parents’ marriage was arranged but they had a deep regard and love for one another. My father studied English Literature. He was a great fan of the works of TS Eliot and Thomas Hardy.  Work in Dhaka was hard to come by in the late1960’s. He was sometimes offered journalistic work, writing pieces for a local English language newspaper. It was just enough money to pay the rent and buy my pregnant mother food.  They rented a shared room in a widow’s house in Dhaka.  It was crowded, dirty and full of cockroaches. Perhaps my mother could have returned to the village to convalesce but my father would not be allowed to live in the house of the widow without my mother presence so they had no choice but to stay where they were. 

My mother was heavily pregnant and underweight. She was not eating the right nutrients and diet to keep herself and the baby healthy. One night her pregnant belly began to ache. She was seven months pregnant and bleeding heavily so my father took her to Dhaka hospital in a rickshaw. The doctor diagnosed her as dangerously anaemic. If the unborn baby didn’t survive the night, then neither would she. Thank god she did survive the night, as did her unborn baby.  My father begged and borrowed money from friends and relatives and at the cost of five-taka per day my mother was able to convalesce in hospital.  She was pumped with iron tablets, lentils and rice.  Within two months the baby was born.  My father didn’t even possess clothes to put on his baby’s body, so he took her home, in his arms wrapped in newspaper. My father was just glad to see this tiny baby and his wife were healthy and alive.

My father was good writer, and through a combination of hard work diligence and sheer damn talent he managed to win a paid scholarship to research Bengali literature for a professor at a top university in America. It would have solved all my parents’ financial problems. My father’s boat passage was paid and my mother was now living in the countryside with her father in-law.  My father would regularly send her money from Dhaka, to pay for powered milk and clothes for the baby. It broke my father’s heart that he would have to leave behind the two people he loved most in the world and brave a new country and culture but he knew deep in his soul it was for the best.   It was just two days before he was due to catch his boat, his boss wanted to meet with him before he left for America. He was called in to the office.
“You are not the man I thought you were.  I have reason to believe you are not an honest man.” As he went on as my father sat listening in dumb bewilderment.
“Obviously, I am a man of honour and I can not reveal my sources. What I am about to do I do not do willingly. A man must learn from his mistakes and only then will he truly be on the path to repentance and redemption.”
“Please tell me what I have done and I can defend myself and prove my honour and worth to you.” My father pleaded.
“I could never go to America and start a new life knowing in my heart that you think badly of me. You are my mentor and I have great respect for you.”
“You will not be going to America, I have informed your sponsors of your disgrace and I have no alternative but to ask you to leave this honourable office and not return.”
My father new exactly what had happened and he knew deep down in his heart that there was no use pleading, his boss’s mind was made up. He possessed the level of power and influence that could make or break any man in Dhaka.  But my father knew and God knew, that he was a man of integrity.  My father had been accused of stealing his writing ideas from another undisclosed writer.  The boss’s son would now to travel to America in place of my father. All the doors were now closed to him. It was rainy season and all the streets and drains of Dhaka were over flowing with rainwater.  God had spared him one last humiliation; at least the rainwater disguised his tears.   As he fell into a drain and swallowed the disgusting sewer water my father cried out loud. “Oh God if this is to be my life, useless to everyone, then take me now and show mercy on my wife and new born child.”

Two months later he was offered a voucher to work in England, there was a huge shortage of unskilled labour. He worked in an umbrella factory in a dusty town north of Manchester. Eventually through contacts and friends he managed to find a job in a restaurant and pay my mother a monthly sum in Bangladesh.  Sadly the baby who would have been my older sister did not live for very long. For the two months when my parents had lived in abject poverty, my sister’s tiny body had not been strong enough to survive. My mother had even sent her wedding ring to Feni, in order that she could buy milk for the baby but alas it had been too late.


I sit reading passages of Eliot and Hardy to my pupils in my classroom and then my mind wanders back to a time long forgotten, my father’s young adult life. I think back to all the suffering that brave young man went through in order that I might have a better chance in life and seize all the opportunities that were never open to him. I suppose life is a journey in which there are winners and losers. My father lost in order that my younger sisters and I might win.  You can spend your whole life running from what you don’t want and that you don’t like, but sooner or later you have to come face to face with those fears and that’s when the true test of your strength begins.  

"Calcetín de Navidad"

domingo, 12 de enero de 2014

SABERA AHSAN

Cuando era niña buscaba la Navidad por todos lados. En mi hogar no se celebraba. Esa sensación de ilusión de ver la noche de mil luces brillantes, las voce
s tan dulces y angelicales cantando villancicos sobre un bebé que vivió en un mundo y tiempo tan lejanos y la paz calentando mi corazón cuando el frío del invierno mordía mis pequeños dedos. Desde el coche de mi padre pasábamos de calle en calle mientras mi hermana y yo, con caras de ilusión, contábamos cuántos árboles de Navidad se veían a través de las ventanas de las casas. Me preguntaba como sería la Navidad en esas casas mágicas llenas de amor navideño. En los grandes almacenes se podía percibir el olor a dulces de miel, mazapán y azúcar en polvo. Los niños tiraban a sus padres de los faldones para llevarlos a admirar las estanterías llenas de productos, vestidos con lazos coloreados con todo lujo. La canción popular de “Yo sí creo en Navidad” no paraba de sonar y se repetía una y otra vez por el altavoz.
Todos los años, en el colegio, representábamos la Navidad a través de un belén viviente. ¡Qué ganas tenía yo que me dieran el papel de María!, la mujer vestida de azul que todos adoraban. Pero era algo que no podía ser. Este año, como todos los anteriores, me ponían de campesina. Con todo mi corazón quería encontrar Navidad aquí y, aunque la veía delante de mí, no la sentía ni la podría tocar. 
Preguntaba a mi padre por qué no había Navidad en casa. Por qué no teníamos un árbol lleno de luces de esos que brillan con mil colores, con un ángel o estrella dorada en todo lo alto. Y por qué, tras colgar el calcetín de Navidad al pie de mi cama, por la mañana aparecía completamente vacío.  “Hija, somos musulmanes, no celebramos esto. Es una fiesta cristiana.” Yo replicaba confusa: “pero dicen que Papá Noel quiere a todos los niños, ¿por qué no quiere a los musulmanes?” “Hija”, contesto mi Padre, “Papa Noel no es real, es una invención para que los niños cristianos crean que no han sido los padres los que les han dejado los regalos bajo del árbol de navidad.” Al día siguiente se lo conté a los niños del colegio. Debían saber cuanto antes lo de la “inexistencia” de Papá Noel. Tan pronto como había abierto la boca sentí una fuerte bofetada en la cara. La profesora me miró y chilló de una manera que nunca antes había escuchando en mi vida. Sentía las lagrimas caer por mis mejillas. Toda la clase me miraba con una mezcla de susto y odio. ¿Por qué nos miente esta chica? 
Esa noche lloré rodeada de los fuertes brazos de mi padre. Le expliqué que había buscado la Navidad por todos lados y, cuando me contó que la Navidad no era real, me sentí obligada a contárselo a mis amigos para que no sintieran el dolor que había sufrido al enterarme de que no era real, pero la profesora me castigó. Mi padre no dijo nada, simplemente me observaba con ojos tristes mientras sus manos se deslizaban suavemente por mi frente.  
En Nochebuena, antes de dormir, me asomé a la ventana para ver la Navidad esparcida por la calle. Vi luces de hadas atrapadas en las ramas de los árboles navideños que parpadeaban a través de los cristales. La nieve, silenciosa, descansando de pacíficamente sobre cada tejado, coche o planta. Todo parecía preparando para la gran entrada de Papá Noel, con su majestuoso trineo dorado y sus graciosos renos. Fuera real o no, eso no importaba ahora, sabía que no iba a venir esa noche a mi casa y no podía desviar la vista de mi calcetín colgado de la cama mientras me preguntaba ¿para qué? Me fui a dormir con el corazón dolorido y pesado. 


Todavía estaba oscuro cuando me levanté. Había tenido una sensación rara en mi habitación pero no vi nada. Hacía frío y una resplandeciente luz blanca brillaba a través de la brecha entre las cortinas. Creí que todavía estaba soñando y vi un teléfono rojo que había sido colocado junto a mi cama. Por instinto levanté el auricular. “¡Feliz Navidad! ¡Feliz Navidad!”, sonó una voz desconocida. “¿Quién es?”, respondí con susto e ilusión.  “Baja, hay algo esperándote”, me dijo la voz extraña.  Bajé las escaleras, no sabía lo que me esperaba. Abrí la puerta lentamente y me asomé. La sala estaba iluminada en todo su esplendor y vi un gigantesco árbol de Navidad con estrellas y ángeles de oro y plata. Y allí abajo, un solitario calcetín, lleno hasta el tope de regalos y caramelos. En realidad, no me preocupaba absolutamente nada saber qué había dentro. Lo importante era que Papá Noel, aquella noche, no se había olvidado de esta niña musulmana y que, al fin, la Navidad me había encontrado.